viernes, 3 de octubre de 2008

Hay que empezar despacio ...


Empezar por que si ...

1995.

Todos o casí todos recuerdan su adolescencia como la mejor parte de sus vidas, es donde no importa nada, donde sólo se vive para enamorarse y pasarlo bien.
Donde no sabes hacia donde te dirigen tus hormonas y si sabes que un corazón palpita tan fuerte que te quieres comer el mundo a bocados gigantescos, que quieres demostrarle a la vida que puedes destruir todo con simple impetu pulmonar.

En esa parte de mi vida, yo suponia que sería un productor musical. De los grandes, de los mejores, soñaba con producir un album para KISS o para Héroes del sliencio.
Si, en esa etapa de mi vida KISS salio lentamente de mis neuronas y HS gano un terreno colosal dentro de mi gusto.

Aún era un niño (lo sigo siendo) que pensaba mucho en algún día poder escribir un libro y que mucha gente lo pudiera leer. No el mejor libro ni el más vendido, sólo un libro.
Pero llego una de las primeras disyuntivas, o escribia lo que sentia o tomaba notas de las clases.
Esto se debia a que solo tenia un cuaderno de 200 hojas para el semestre que cursaba.
La situación economica de la familia Cázares Mondragón no era nada buena y para cursar los 6 meses compre un cuaderno de esas carateristicas a falta de dinero para comprar los demás.
Compre una mochila muy economica color verde, me gustaba esa mochila.

Mi hermano mayor tenia un walkman amarillo serie Sport, a veces lo tomaba a escondidas para escuchar el radio o algún caset de esos que me compraba piratones en el Chopo. Y si el valor me sobraba lo tomaba para llevarlo a la escuela y escuchar música en el camino.
Al regreso siempre recibia algún regaño por parte de mi mamá.

Así transcurria mi adolescencia, entre buenos momentos jugando americano en la calle y con sabores amargos en la escuela.
Cierto día llego uno de mis mejores amigos de toda la vida y me presento un casete de HS, "Senderos de traición", él trabajaba lavando coches en el estacionamiento de un restaurante, unos de sus primos se lo mostro y desencadeno un efecto colateral.
Ese casete llego a mis manos y me apresure a buscar alguno de mi papá para borrarlo.
Ahora ya tenia en mis manos "Senderos de traición" y era más recurrente tomar a hurtadillas el walkman de mi hermano. Claro, más regaños.

Así comenzamos a develar secretos en las canciones de HS, "El espiritu del vino" fue un gran reto para nuestros instintos crudos.

Y aunque a principios de los 90's ya sabiamos que existia una banda española llamada Héroes del silencio pero fue hasta mediados de 1995 cuando comenzo la fiebre para nosotros.

1996.

Llego Avalancha gracias al mismo amigo, prestamo de prestamo, y de inmediato a conseguir casete para que lo pudiera grabar del CD, yo no contaba con reproductor de CD, era como un sueño para mi el contar con un aparato de esos.
La portada blanco y negro con un su librito me atraparón, leia todo el día las letras y cantaba la misma cantidad de tiempo.
Era mi escape para olvidar por un instante que pasaban los días y mi papá luchaba muy fuierte para darnos de comer, nunca nos falto un plato de comida, NUNCA.
Pero yo me sentía mal al ver esa situación, a veces me iba a trabajar a la fabrica de Gamesa que esta cerca de mi casa. La mayor parte del tiempo trabajabamos todos en casa -e incluso muchas de esas veces con ayuda de mis amigos- pegando etiquetas en rollos para su venta. Mi mamá trabajaba en una fabrica de serigrafía y de ahi conseguiamos ese trabajo.
Mi papá salia en un taxi a buscar clientes por la ciudad. Mi hermano trabajaba en la tienda de una prima y los sábados mi mamá lavaba ropa ajena.
Y Roberto ... soñaba con ser un gran productor de musical mientras pegaba etiquetas en ese gran rollo.

De alguna manera no sentia cansancio al irme a pie hacia la escuela y mucho menos lo sentia al regresarme a pie rumbo a la casa.
Héroes del silencio me hipnotizaba, me inyectaba energía y minerales suficientes para hacerlo 5 días a la semana.
Las clases solo pasaban para mi, sólo me interesaba la clase de Filosofia, adoraba que nos dejaran leer, el problema llegaba cuando tenia que comprar un libro o en mi caso sacar copias del mismo. Por fortuna contaba con buenos amigos que siempre me pagaban las copias.

Cada nuevo día mis ganas de deshacer el mundo nublaban mis pensamientos, me di cuenta que amanecia con los puños cerrados.

El trayecto de 1 hora rumbo a la escuela y viceversa comenzaba a cobrar factura, pues el desvelo para entregar grandes cantidades de rollos cada día se hacia más frecuente, conforme pasaban los días queriamos entregar más y más. A veces me quedaba dormido en el suelo del cuarto donde trabajamos.

Mis amigos y yo logramos reunir todos los trabajos de HS y grabarlos para cada uno de nosotros, ahora ya contaba con una diversidad de temas.
"El estanque" me marco para siempre, escuchaba el tema en la vieja grabadora que teniamos, y como contabamos con una cama en ese cuarto ahi intentaba dormir y sacaba fuerza de las lagrimas para no decepcionar a mis padres. La vida me quería tragar vivo y escupirme muerto.
La comida era dificil de conseguir y no quería que mi familia se matara tanto por unos pocos pesos.

Enrique, Juan y el resto de los chavales me rescataban a diario sin pedirme algo a cambio, y fue ahi cuando comprendí que la vida sin música no puede existir.
Varias veces pense en suicidarme, era un chico sin rumbo aunque con muy buena educación, mis hormonas y los problemas de mi edad se entre lazaron para confundirme y desear no despetar más.
Recibí la noticia de que HS vendría a México a ofrecer varios conciertos en el antiguo Cine Opera, la angustia fue enorme porque sabia que no podia costear el precio del boleto y mis padres no podrían darse ese lujo para conmigo.
Me resigne e imaginaba por las noches a ojos cerrados que estaba en el concierto.
Supe que las entradas estaban agotadas y con más enfasis hacia ese ritual.
Faltaba aproximadamente un mes y abrieron otras fechas y fue cuando uno de mis peores/mejores errores/virtudes surgio, yo tenia que estar en ese concierto a como diera lugar.

El dinero que estaba destinado a mi transporte para llegar a la escuela lo utilizaba para comprar algo para comer dentro de la escuela, pero ahora ese concepto cambiaria para poder juntar dinero y asistir al Cine Opera. No comida Si HS.
Hice cuentas y me di cuenta que no me daría tiempo para juntar el dinero y a diario me dispuse a pedir 1 peso en la escuela y fuera de ella. A toda persona que me encontraba en el camino a pie le decia que si me podria ayudar con un peso, ponia cualquier pretexto, algunos daban algunos no.
Así paso 1 mes y logre juntar cerca de 80 pesos, el boleto más barato costaba 90. Logre juntar el dinero lo mismo que mis amigos y nos dirijimos al Cine Opera a comprar nuestras entradas.
Se me partio el corazón al ver un letrero que leia algo así : BOLETOS AGOTADOS.

Con el corazón hecho añicos no tome atención a todos los revendedores que me ofrecian los mejores lugares a un precio inalcanzable para mi.

Segui soñando con poder ver a HS, en realidad nunca perdí la esperanza de que así sería.

Llego el gran día del ultimo concierto de la gira Avalancha en México y sin pensarlo mucho le dije a mis amigos que pidieramos prestado a todos, yo pedí a mi prima y todo estaba listo.
Llevabamos cerca de 500 pesos para poder comprar 3 entradas, sospechabamos que uno de nosotros se quedaría fuera del concierto.

Con manojo de nervios llegamos al Cine Opera y freneticamente nos dispusimos a buscar boletos con los revendedores, logramos conectar 2 pero eramos 3. Y ya no disponiamos de mucho dinero.
El cielo nos envio a 2 desconocidos que nerviosamente vendian una entrada, ya estaban los 3 boletos pero uno de ellos estaba separado. Eso no importaba.
Aceptaron la cantidad que nos sobraba y practicamente ya estabamos dentro.
Se decidio que yo sería quien tomaria el boleto individual e ingresamos.

El Cine Opera estaba repleto, toda la gente gritando y emocionados.
Salio Coda como telonero y sólo encendio más la poca paciencia.

Recordaba que en ese cine habia disfrutado varias peliculas con mi familia. Entre ellas el estreno de Batman de Tim Burton.

Se apagaron las luces y "Rueda fortuna" me abrio una puerta cerrada durante 18 años.
Cante a tope, todas y cada una de las canciones. Quede ronco, sin voz, pero lo que sucedio es que perdí el habla para ganar una sensiblidad rara. Habia ganado la primera batalla contra el suicidio.

Al siguiente día mis amigos de la escuela me pedian les contara sobre el concierto, yo sonreia.

Seguia refugiandome, escribiendo odas a mi vida, odas al hambre, odas al diablo y odas a lugares fantasticos a los que yo viajaba simplemente con mi imaginación.

El pegar etiquetas y acompañar a mi mamá a la casa de mi tia para lavar ajeno ya no era tan pesado.
En mi mente cantaba canciones de HS y sobre todo me ponia en trance al cantar "La espuma de Venus" Esa canción siempre me ha gustado y no encontraba a quien cantarsela -hasta que te conocí- dentro de mi mundo.

Odiaba los numeros y amaba las clases de letras, donde suponia debian estar las notas, habia dibujos y sueños en estrofa.

"El estanque" seguia dandome fuerzas para soportar dicha crisis economica.

Pasaron los meses y supe que Orbita transmitiria un especial de HS acustico, lo grabe mientras trabajaba con las etiquetas, con una sonrisa de oreja a oreja trabaje esa noche.

Segui asistiendo a la escuela con mi cuaderno de 200 hojas, segui llegando a pie, segui el regreso a pie, mi casa siguio con problemas economicos. Pero algo en mi interior sonreia, descubrí que la música podía llevarme a donde yo quisiera, que no importaban los golpes si no que hay que luchar y luchar por nuestras metas y nuestros sueños. A veces lo olvidaba ... pero siempre contaba con alguna canción de HS para cantarla en el cuarto de lamina donde soliamos vivir, ahi todos me escuchaban y yo olvidaba las cosas duras de la vida, de mi familia.

Apartir de esos días, en especifico del 16 de febrero de 1996, mi vida cambio abruptamente, comence a pelear por la vida y en ocasiones cometia errores y me peleaba con la vida.

Aún cierro mis ojos y escucho la voz de Enrique, la bateria, el bajo y la entrada de la guitarra de Juan, yo ahi sentado en un sillon viejo que nos regalaron, frente a la vieja grabadora cantando hasta el punto de imitar la forma de cantar de Enrique. La letra de "Deshacer el mundo" me susurro el secreto de la vida - de la alquimia -, del amor y del fin de nuestros pasos y el legado que cada quien quiera dejar sobre la tierra y la historia de nuestros allegados.

Estas dos frases me ayudaron a entenderme:

"la música me abre secretos que ahora estan dentro de mi, al final despues de todo no somos tan distintos .."

"Ponme fuera del alcance del bostezo universal, nos veremos en el exilio o en una celda, ponme fuera del reposo en mi historia personal, soy un ave rapaz mirad mis alas."

Recuerdo que en alguno de esos viajes entre letras escribí poder tener la facilidad de dar vida a canciones, poemas, libros, cuentos y sobre todo tener la ligereza de escribir mi vida sin que fuera algo pesado y tedioso.

Avalancha me marco para siempre Ana.

Eso es ...

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