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No recuerdo desde cuando se me acabo esa magia de reyes magos pero si sé que al paso de los años después de perder esa magia, poco a poco iba renaciendo en mi, hasta llegar a edad adulta y desear con ojos cerrados que al momento de despertar mis ojos visualizaran un regalo, un juguete.
Entre más adulto soy, más niño me vuelvo.
Cuando mi cabello era largo sin prejuicios miraba las estrellas, esas tres estrellas juntas que decían eran los magos, para la mente de un niño eran los reyes magos pero cuando se va creciendo o al menos yo, meditaba toda la magia que se encerraba en esos adjetivos; reyes magos que son estrellas ... se lee muy contundente y místico.
Sé quienes eran mis reyes magos y sé que nunca me decepcionaron y a hoy a mis 29 años (un año de mi vida no existió) comprendo del todo y sé que es real, un rey mago. Porque ese rey mago que antes vivía conmigo en el mismo techo es el mismo que ahora esta en el cielo, iluminado por el sol y destellando en el cielo.
A él le pedí un regalo, el regalo más anhelado de toda mi vida, ya no es el barco pirata, ni el castillo, ni he-man, ni los thundercats, ni los transformers mucho menos el nintendo. El regalo más preciado es poder verte unos minutos.
Se lo pedí con todas mis fuerzas y espero me lo cumpla.
Es osado el saber que no pedí el verlo cuando lo extraño con hueco en el cuerpo, pero sé que pronto nos reuniremos.
Le pedí verte Ana, a lo lejos, sin que tu supieras que te veo, que te observo, que te miro y te guardo de otra forma en mi memoria; solo unos minutos, es más, sólo unos segundos.
Eso es lo que pido para este día de reyes.Que mis ojos te miren Ana. Quiero verte.
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